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El inevitable encanto de la fealdad

Entrevista en ABC a Gretchen E. Henderson

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	«La duquesa fea», del pintor flamenco Quentin Massys</p>

«La duquesa fea», del pintor flamenco Quentin Massys

Escribía Tolstói al principio de su inmortal «Anna Karenina» que «todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada». Del mismo modo, Umberto Eco sostenía que la belleza es aburrida porque siempre sigue «ciertas reglas», mientras que la fealdad, en cambio, emerge de forma impredecible, ofreciendo «un abanico infinito de posibilidades» Ya se sabe: un ojo de más, una ceja de menos... Si decimos, como se ha dicho y se dice, que la belleza es «esto» (un canon), entonces la fealdad puede ser todo lo demás, y no tan solo todo lo contrario. El italiano lo sentenció con guasa: «La belleza es finita. La fealdad es infinita, como Dios». (Serguir leyendo)

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978-84-17141-74-5
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Una historia cultural
Gretchen E. Henderson