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Esto no es una balada

Entrevista a Ted Gioia

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Ted Gioia.

En su libro cuenta la historia de las canciones de amor desde la perspectiva de las necesidades de la humanidad y no de la fama y el mundo del espectáculo. ¿Cómo se le ocurrió este enfoque?

La música es una fuerza poderosa que puede cambiar la vida de las personas. Pero, al leer libros sobre la historia de la música, vemos que omiten esa parte que, según yo, es la más importante. Los libros nos hablan de superestrellas, desde Mozart hasta Mick Jagger, pero no nos ayudan a entender cómo las canciones forjan casi cada aspecto de nuestra vida diaria. Éste es el caso en particular de las canciones de amor. Muchos no estaríamos aquí si nuestros padres no hubieran escuchado una cierta canción de amor en el momento adecuado. Eso sucede hoy y sucedía hace miles de años. Quise contar la historia de estas canciones, no como parte de la biografía de las superestrellas, sino como una fuerza en la vida humana.

La historia de las canciones de amor es compleja y se remonta hasta los orígenes de la humanidad. Usted lo menciona en este libro: pasaron de servir a los hombres para defender su territorio, además de como ritmos de apareamiento, a convertirse en baladas pop. ¿Cómo sucedió este cambio?

Casi todas las innovaciones clave en las canciones de amor provinieron de las clases sociales más bajas o de los grupos marginales de la sociedad. En la Edad Media, las propagaban casi siempre mujeres, a menudo campesinas o prostitutas, cuyos nombres no figuran en los anales de la historia. Durante ese mismo periodo, en el mundo del islam las canciones de amor eran creadas por esclavas. En la antigua Roma también las entonaban esclavas, pues para la élite gobernante hacerlo era vergonzoso. En Estados Unidos, las canciones románticas más importantes han sido interpretadas por descendientes de esclavos. Incluso en la época actual, las canciones de este tipo con mayor huella han provenido del proletariado, ya sea que hablemos de hip-hop, tango, rock, punk o blues. Elvis Presley creció en la región más pobre del país. Los Beatles no provenían precisamente del Palacio de Buckingham; crecieron en Liverpool, una ciudad de población mayoritariamente obrera.

Ahondemos más en el papel que han tenido las mujeres en el ámbito de la canción romántica. Las consideramos musas, pero rara vez las reconocemos como creadoras.

Durante el primer milenio de la cristiandad, la Iglesia intentó impedir que la gente cantara sobre el amor. Los sacerdotes lo predicaban. El papa lo condenaba. Cuando las personas se confesaban, se esperaba que pidieran perdón por entonarlas.

 

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