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Fallece Manuel Arroyo-Stephens,
fundador de Turner

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	Manuel Arroyo-Stephens en Ronda. Fotografía de Rafael Atienza</p>
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Manuel Arroyo-Stephens en Ronda. Fotografía de Rafael Atienza

 

Con profunda tristeza lamentamos comunicar que Manuel Arroyo-Stephens, fundador de Turner, ha fallecido esta tarde en su casa de El Escorial.


Arroyo (Bilbao, 1945) fue escritor, economista, librepensador, cosmopolita y padre de dos hijas, Trilce y Elisa, a las que adoraba. En 1970 abrió en la calle Génova de Madrid la Turner English Bookshop.
Fue la primera librería especializada en libros en otras lenguas, una oferta arriesgada y ante la que, en un contexto como el de los años de la dictadura, solo ciertos intelectuales podían mostrarse receptivos. La librería fue un lugar donde encontrar libros de contrabando que cruzaban ilegalmente la frontera desde Alemania, Argentina o Venezuela. Muy poco después, Arroyo se convirtió en editor sobrevenido, cuando vio que nadie se animaba a publicar los libros que él quería vender. Y así fundó Turner, un nombre que le debe no al pintor sino al segundo apellido de su madre.


“Un editor como yo se pasa la vida soñando con una biblioteca en medio del bosque. Los pasillos de la Feria de Frankfurt, que para otros son el paraíso, para mí fueron algo apasionante y ajeno. Nunca fui pájaro de Feria. Gracias a Dios nunca tuve un best seller, no compré números en esa lotería. Tanto como en el bosque, habito en la lectura. De eso se trataba y lo supe desde el principio. Leer y leer, sin orden ni concierto. Editar por eso y para eso” le comentó a  Félix de Azua en una entrevista.


El arte, los toros y la poesía conformaron el primer catálogo que fue una copia exacta de sus pasiones. Los éxitos editoriales le llegaron pronto gracias a La forja de un rebelde de Arturo Barea. Siempre presumía con orgullo de haber sido el editor (y el éditor) de José Bergamín, el redescubridor y mánager de Chavela Vargas o el seguidor más acérrimo de Rafael de Paula.
Pionero en cruzar el Atlántico para buscar fortuna, inspiración y lecturas en México, su país de adopción, en el que vivió un tiempo y trabajó y en el que Turner sigue trabajando, con oficina propia.


Gracias a su astuta visión, supo anticiparse a los tiempos y a las necesidades de los lectores. Junto a Juan García de Oteyza y por parte de FCE, Gonzalo Celorio y Hernán Lara, crearon la colección Noema, buque insignia de la editorial, donde se entremezclan ensayos innovadores sobre ciencia, historia, arte o música. Gracias a él, Turner siempre se asoció a la vanguardia de los libros, en parte debido a su interés por lo que se hacía en el extranjero y en parte gracias a su atención a la cultura más exigente y renovadora.


«Me abrió y me enseñó una profesión. Un medio de vida a través de una empresa que él fundó y a la que le dio carácter, que yo no he hecho más que continuar y empujar. Hace cincuenta años que la fundó y algo menos de quince que la dejó», comenta Santiago Fernández de Caleya, actual director de la editorial. «Prodigiosa memoria. La peor de sus pesadillas consistía en que se le desordenaran los recuerdos. Hacía estragos por mantener y ejercitar la memoria recitando los sonetos de Shakespeare o las letras de la música de José Alfredo Jiménez».


Pilar Álvarez, directora de colecciones de 2008 a 2018 y editora de su libro de memorias Pisando ceniza, recuerda a Arroyo como «un escritor –quizá uno de los mejores de su época– que se sentía editor, y un hombre bueno y sentimental que se pasó la vida gruñendo. Turner fue suyo y fue él, y ahí sigue su impronta en el buen gusto por los papeles, por el diseño, el cosido a mano y la encuadernación primorosa. Ya de pequeño lo llamaban Manolín el inglés y hasta hoy, con su flama de pelo blanco y sus ojos grises, pasaría muy bien por irlandés y hasta por nórdico. Como su sello, que es parte de la historia de España, pero que pasa por ser una de las mejores editoriales boutique del mundo».


Hoy despedimos a nuestro fundador con el propósito y el orgullo de continuar manteniendo vivo su espíritu y seguir haciendo de Turner una editorial independiente, vanguardista e innovadora tal y como él la soñó.