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Jardines deliciosamente virtuales

Santiago Beruete en El País

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	Jardín en <em>Second Life</em>.</p>

Jardín en Second Life.

Si bien la historia de los ciberjardines está todavía por escribir, las tecnologías abren un horizonte inabarcable e inquietante. Estamos ante una manifestación nueva, característica de la era digital, que utiliza programas de realidad virtual y telepresencia para generar simulaciones electrónicas de un jardín. El objetivo ideal de estos dispositivos, al que nos vamos aproximando de día en día, sería crear en el usuario la ilusión tridimensional de un espacio ajardinado con el que poder interactuar. En un futuro no muy lejano será posible sumergirse en una realidad perceptiva continua, semejante a la avalancha de impresiones sensoriales que inundan nuestros sentidos cuando nos desplazamos por un parque real. En la medida en que podamos no solo deambular por esos incorpóreos paisajes, sino también disfrutar de una visión de 360º e incluso manipular el entorno, la experiencia del jardín dejará de estar asociada a un espacio físico concreto.

Baste recordar el jardín virtual que se ha creado en el aeropuerto de Ámsterdam para ayudar a combatir el estrés de los pasajeros, o las aplicaciones ya existentes para smartphones y tablets que permiten diseñar, cuidar y regar jardines en las pantallas táctiles, por no mencionar las representaciones de jardines en Second Life y otros entornos digitales. Tal vez su propósito no sea suplantar la vida material, sino ampliar la experiencia humana, pero cabe el riesgo de que este tipo de simulaciones virtuales llegue a ser más sugerente, intensa o cautivadora que la propia realidad, como han advertido ya algunos especialistas. Tan solo de imaginarlo nos invade ese «horror delicioso» característico de lo sublime, y no podemos sino pensar con cierta melancolía que los jardines siempre han sido un refugio para soñadores. Mientras esperamos que surjan los nuevos Le Nôtre, Capability Brown y Olmstead del arte de los ciberjardines, podemos preguntarnos qué metáfora de la felicidad y qué símbolo de la buena vida materializan.
 

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