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«La conciencia del éxodo está viva, más en los nietos que en los hijos»

Entrevista a Sergio del Molino

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	Sergio del Molino, autor de <em>La España vacía</em>.</p>

Sergio del Molino, autor de La España vacía.

Hay un gran país dentro de una extensión cuyos límites van desde el norte de Andalucía hasta La Rioja. Es esa España interior con densidades de población en muchos casos inferiores a las de Finlandia. Escritores actuales como Jesús Carrasco la rescatan de su ostracismo, pero lo hacen de manera mitológica, casi como un exotismo. Aquel mundo, sostiene Sergio del Molino (Madrid, 1979) en este vivo y adictivo ensayo, quedó herido de gravedad tras el éxodo rural y carece de relato. Pero quizá no sea tarde del todo para tratar de encontrar, al menos, los puntos en común que lo conformen y dotarle de la identidad que le falta. Un ensayo, La España vacía (Ed. Turner), de amena lectura, que amplía nuestra percepción del país y nos ayuda a entenderlo en su configuración actual.

¿Desde cuándo le viene esa obsesión por los males de la España vacía?
Siempre ha estado ahí, pero se reforzó con mi trabajo como periodista, con reportajes en lugares despoblados, deshabitados, que sólo me interesaban a mí. Vi un filón, un tema en el que podía situarme con reportajes sobre el vacío, la despoblación, un holandés que montaba cosas raras en medio del desierto… Siempre había cosas interesantes que contar. Por otra parte, el gusto por el paisaje me viene de lejos. El subtítulo del libro, Viaje por un país que nunca fue entronca con mi anterior novela (Lo que a nadie le importa), así que hay cierta continuidad, a pesar de que preferí explorar este tema de forma ensayística.

¿Ha escrito este ensayo para aprender más sobre España, para conocerla más a fondo?
Me interesa la convivencia, somos muy de matarnos los unos a los otros y ahora disfrutamos de un inédito tiempo de paz. Me interesa el lugar donde vivo y la interpretación del país, que es algo que había que recuperar desde una óptica ensayística, especulativa. Echo de menos el ensayo del diletante, la visión del paseante, más allá de las ciencias sociales. Por otra parte, creo que podemos sentar las bases para construir un nuevo relato que no esté basado en las mistificaciones tradicionales de los estados nación. En España nos hemos librado de ese patrioterismo y podemos construir la convivencia a partir de otras bases.
 

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