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La niña rica que salvó el arte del expolio nazi

Peggy Guggenheim y la guerra

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Max Ernst y Peggy Guggenheim en 1943.

Peggy Guggenheim (1898-1979) era una mujer liberada, excesiva, miembro de una de las familias más ricas de Estados Unidos (su padre se encontró entre los fallecidos en el hundimiento del Titanic) y con una existencia marcada por un complejo de inferioridad intelectual que buscó superar a través de la colección de maridos y amantes artistas (afirmó haberse acostado con más de cuatrocientos) y de sus obras. Y ése fue, quizá, su principal legado, la colección que hoy alberga el Museo Guggenheim de Venecia, y sin la que, literalmente, no sería posible comprender la evolución del arte contemporáneo.

Pero, como relata Francine Prose en Peggy Guggenheim. El escándalo de la modernidad (Turner), hubo un momento en el que una parte importante de esa colección, que incluía obras de Kandinski, Klee, Picabia, Braque, Gris, Miró, Ernst, De Chirico, Tanguy, Dalí, Magritte, Brancusi, Giacometti, Moore, Arp y una casi inacabable lista corrió serio peligro de desaparecer. Ocurrió en el verano de 1941, cuando la cada vez mayor presión alemana sobre la comunidad de artistas que residían en la Francia ocupada ponía en grave riesgo a los artistas y las obras del llamado «arte degenerado», especialmente si eran de origen judío.

Hasta entonces, Peggy y su camarilla, compuesta por una nómina de artistas encabezada por su por entonces amante y luego marido Max Ernst, vivían retirados en el sur del país, en una fiesta continua que vivía ajena al derrumbe que estaba sufriendo Europa. Pero en medio de esa desconexión con la realidad (ella ni siquiera llegó a sentirse hasta el final verdaderamente amenazada por su condición de judía, pues sentía que por encima de ello se encontraba la de rica estadounidense), Peggy siempre se sintió ligada a la suerte de su colección, que se había llevado a Francia tras el cierre de su primera galería en Londres, Guggenheim Jeune, y que había iniciado gracias al asesoramiento, entre otros, de Marcel Duchamp.

 

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