7 / 976

La salsa no es (solo) sexo: es política de barrio

«El libro de la salsa» trata de deserotizar esta música y leerla en clave social

<p>
	La cantante Celia Cruz.</p>

La cantante Celia Cruz.

«No creas que porque canto / es que me he vuelto loco / yo canto porque el que canta / dice mucho y sufre poco», entonaba Justo Betancourt en «Pa’ bravo yo». La salsa ―esa música de los barrios latinos de Nueva York amanecida en los cincuenta en los locales donde se reunían cubanos, puertorriqueños y venezolanos emigrados a Estados Unidos― siempre ha arrastrado en el imaginario popular un deje de erótica y bastardización del que hoy bebe este reguetón nuestro, carne de muslo y bronceado, de carcajada limpia y de frivolidad. Sobre todo a ojos del tímido meneo de los blancos -siempre un escalón por debajo de soltarnos del todo-: salsa es nalga y abrazo, meneíto caribeño que emula o, más bien, precede, al sexo con ropa.

El experto César Miguel Rondón (1951, mexicano de nacimiento y venezolano de adopción) trata de convencernos de lo contrario en El libro de la salsa, biblia del género -hasta esta publicación, de transmisión puramente oral-, reeditada ahora por Turner. Rondón llama a la salsa «la voz del barrio, de los amores contrariados, de la vida precaria, de los malandros y los desarraigados» y subraya su importancia identitaria, política y social como herramienta para llevar el Caribe al escenario de la gran ciudad.

«La calle está durísima». Lo cantaba Joe Cuba. Y en ese verso habita el espíritu del género. En el prólogo del libro, Leonardo Padura ―el autor cubano más vendido del mundo― cuenta que «a pesar de los diversos bloqueos políticos y comerciales a los que fue sometida, la Cuba de los sesenta estuvo en el centro de la actividad cultural latinoamericana y vivió el entusiasmo el boom, leyendo, todavía calientes, las novelas de García Márquez, Carpentier y Vargas Llosa, mientras se disfrutaba de los nuevos aires del teatro -incluida la moda del teatro de creación colectiva- y se realizaban esplendorosas exposiciones con lo mejor de la plástica latinoamericana de entonces, mientras figuras artísticas de primer orden paseaban por La Habana y daban fe de su entusiasmo por el joven proceso revolucionario».

 

Seguir leyendo

Libros relacionadosˇ
978-84-16714-19-3
El libro de la salsa
El libro de la salsa
César Miguel Rondón