Los conocimientos sobre la Biblia, como sobre todos los campos del saber, se han incrementado exponencialmente en las últimas décadas, gracias sobre todo a los hallazgos arqueológicos y al descubrimiento de nuevas fuentes como los manuscritos del Mar Muerto.  Julio Trebolle propone descubrirlos en su nuevo libro Historia mínima de la Biblia.

La Biblia forma parte del canon occidental, pero que es un libro del Oriente, de una cultura semítica con frecuencia rechazada en Occidente. A lo largo de más de un milenio asistió al paso de los imperios asirio, babilónico, persa, helenístico y romano. Cribó influjos de las grandes literaturas y religiones del mundo antiguo, acogiendo unos, resistiendo otros y amalgamando los más diversos.

Nació en hebreo en un pueblo marginal y marginado y se difundió en griego a lo largo del  Mediterráneo y por el Oriente Medio hasta el océano Índico. Surgió a partir de una cultura oral nómada y se desarrolló en una cultura escrita al alcance de gentes supuestamente “incultas”, como los judíos que leían los manuscritos de las cuevas de Qumrán o los primeros cristianos que leían sus textos, bastante subversivos, en unos códices de fácil difusión recién inventados.

La Biblia es un clásico multicultural, dos adjetivos contradictorios que la convierten en un libro “de culto” religioso o elitista, como bien cultural a proteger, y abierto a pueblos “bárbaros”, que accedieron a la cultura escrita a partir de la traducción de la Biblia a sus propias lenguas e impulsor de un mestizaje cultural como el producido en la Edad Media con la traducción a las lenguas eslavas y sajonas o el que se produce hoy día en los países de África y Asia.

La Biblia es un libro religioso, las Sagradas Escrituras de judíos y cristianos, fuente y modelo del Corán islámico. Es un libro de una pieza, del Génesis al Apocalipsis, pero es un mosaico de pequeños libros y de unidades literarias sueltas que en ocasiones constituyen una mini-biblia. Dio unidad al mundo cristiano, pero contribuyó al surgir de iglesias nacionales y de los nacionalismos.

Es un libro transmitido e interpretado por sacerdotes, exegetas y teólogos, pero reclamado y reescrito por poetas, escritores y artistas. Posee un sentido literal e histórico definido, pero invita a extraer nuevos sentidos, adaptados a cada época, o interpretaciones místicas fuera de época. Con la Biblia se censuraron y quemaron otros libros, pero también fue censurada y quemada no hace mucho, en la Alemania nazi y en la Rusia soviética. Marginada en una cierta cultura imperante, no deja de ser un bestseller que circula por cauces propios en todas las lenguas y redes on-line. Tampoco deja de ser el Libro de horas que fue. Sus lamentaciones e himnos acompañan las horas amargas o dulces de una vida.

Historia mínima de la Biblia