Recorremos el Madrid de Amalia Avia gracias a la labor de archivo – una vocación familiar – que ha realizado el primo de la pintora, Nel Avia, al configurar este mapa donde se localizan las ubicaciones de sus cuadros. Lo hemos seguido en la ciudad de Madrid y hemos preparado un pequeño vídeo del recorrido:

 

“Sería engañoso pensar que cada puerta se abre solo a un espacio físico, invisible desde fuera. A menudo las puertas conducen a lugares más complejos y más inesperados, que poco o nada tienen que ver con el espacio entendido a la manera convencional. Detrás de cada puerta habita sobre todo un tiempo fuera del tiempo, suspendido – el que fue, el que podría haber sido, incluso el que será.” Las palabras de Estrella De Diego, comisaria de la muestra “El Japón en Los Ángeles” y recogidas en el hermoso catálogo de Turner, resumen la simbología que adquieren las puertas de la ciudad. Al atravesarlas, Avia se convierte en cronista de Madrid. La exposición en la sala Alcalá 31 reivindica la liberación de su pincel de la etiqueta realista y lo abre a nuevas sendas.

El visitante moderno tiene la oportunidad de seguir los pasos de Amalia Avia en la esmerada cartografía de José Manuel Avia ¿Qué se encuentra en el camino? Las desvencijadas y grisáceas fachadas de sus cuadros, cuyo efecto obtenía quemando el soporte de tabla de madera donde pintaba, se aclaran y limpian fruto del cambio de época. Al Madrid sucio de la dictadura le sucede hoy el contemporáneo, donde los grafitis y sus firmas inundan las fachadas, y los cafés modernos con opciones ecológicas y veganas se constituyen como los nuevos comercios. Sin embargo, el espíritu de Amalia Avia no abandona las calles de Madrid ni ellas dejan de recordarla. Algunos edificios han sobrevivido y se encuentran en mejor estado que en aquellos años: es el caso de la calle San Bernardo 81. Otros mantienen sus portadas, pero cambian de negocio, como el almacén de aguas de la Calle San Mateo, reinventado en la Galería Travesía Cuatro; y el bar la Bobia, que se hizo mítico durante la movida, sigue existiendo, aunque modernizado. Portales de madera, abiertos como un libro durante el día y cerrados por la noche, ventanas, muros, manchas… El Japón siempre estará en Los Ángeles, o donde uno quiera.